27 mayo 2005

¿PARA QUÉ NOS SIRVE APRENDER ESPERANTO?

Por Héctor Campos Grez (Delegado UEA)

Una de las preguntas más comunes que debemos contestar los esperantistas, es : Para qué sirve el Esperanto? . La respuesta no es fácil de dar pues cada uno de ellos han vivido situaciones distintas y lo han utilizado en diversas formas y contextos.

Por de pronto, el conocimiento de una segunda lengua facilita el acceso a trabajos y ensancha los horizontes intelectuales; pero si este idioma es "una mezcla de varios", nos abre las puertas a otros agilizando su aprendizaje. Lo dicho ha sido comprobado en investigaciones simultáneas desarrollada en países europeos y asiáticos donde se ha comparado el aprendizaje por el mismo grupo-curso del inglés y el esperanto, alcanzando los estudiantes un avance más rápido para comunicarse verbalmente y por escrito en este último idioma.

El estudio comparativo del Esperanto y del idioma nativo del estudiante, mejora el conocimiento de la gramática del idioma materno, pues obliga al estudiante a interiorizarse en las intrincadas formas de la propia expresión oral y escrita. Por otra parte, los contactos alcanzados con otros esperantistas, permiten descubrir lo propio y conocer en base a un respeto mutuo las costumbres, tradiciones, ciencia y culturas de otros países; tener amigos en los cinco continentes sin necesidad de aprender otro idioma más que el Esperanto, es un desafío interesante y sobre todo fácilmente realizable.

Desde los inicios del Movimiento Esperantista, la idea de facilitar los contactos entre quienes lo hablan hizo surgir la necesidad de contactos permanentemente ubicables. Al crearse la Asociación Mundial de Esperanto, por el suizo Hector Hodler, se implantó la idea de los "cónsules" a semejanza de lo que ocurría en las relaciones diplomáticas internacionales. Nace así la "Delegita Reto" a cargo de esperantistas que representan a la Asociación Mundial en sus ciudades y pueblos, y que además podían entregar información acerca de hospedaje, lugares turísticos, servían de intérpretes, enviaban revistas y libros, información científica y laboral, y hasta de servicio de búsqueda de personas durante las dos Guerras Mundiales. Hay cerca de 4.000 delegados en 112 países a disposición de los esperantistas.
También el comercio, las ciencias, la tecnología, las artes y la literatura encuentran en el Esperanto un vehículo útil para su desarrollo y difusión. El turismo aplica diariamente el Idioma Internacional, efectuando contactos de alojamientos, recibiendo en sus casas en forma gratuitas a otros esperantistas, etc. A este objetivo ayudan los Congresos Universales de Esperanto y los Congresos Juveniles de Esperanto, que se realizan cada año en una ciudad distinta del mundo; excursiones, festivales, seminarios y concursos que a lo largo del mundo utilizan el Esperanto como único idioma, o como uno de trabajo. Son demasiados los folletos turísticos editados en esperanto que presentan sus ciudades y regiones.

Si bien la aplicación del Idioma Internacional Esperanto a nivel de las Organizaciones Internacionales como las Naciones Unidas, no ha sido del todo aceptada, si lo fue en la Sociedad de las Naciones, la OIT, la Unión Postal Telegráfica y la Asociación Mundial de Cibernética. En las Naciones Unidas se desarrolla anualmente un simposio acerca de los problemas lingüísticos patrocinado por el Sindicado de Traductores e Intérpretes de ese sistema. Actualmente muchos diputados europeos apoyan la utilización del Esperanto en la Comunidad Económica Europea.
Profesionales y personas coleccionistas han creado las más diversas organizaciones por medio del esperanto, desde scouts a médicos, homosexuales y religiosos, periodistas y rotarios hay dentro del mundo esperantista.

En la Declaración de Boulogne-Sur-Mer, durante el 1er. Congreso Universal de Esperanto, se aprobó que "Se llama esperantista a cualquier persona que sabe y usa la lengua esperanto, sin importar con que fin la utilice" por lol cual, UD puede aprender esperanto para lo que desee, bueno o malo, la forma más conveniente dependerá de sus intereses y necesidades, por lo que las posibilidades del Esperanto, como lengua auxiliar internacional, son innumerales. Ud. busque la suya.

POSIBILIDAD DE UN IDIOMA INTERNACIONAL

¿Qué es una lengua internacional, después de todo? Hasta aquí, hemos hablado de "lenguas hegemónicas", es decir, lenguas impuestas por razones políticas y económicas a otras lenguas. Pero por "lengua internacional" entendemos, como lo hace la Comisión McBride, "una lengua universal simple, comprensible y accesible para todos", hecha la salvedad de que al mismo tiempo, dicha lengua no produzca "discriminación contra otras (ni cree) jerarquías lingüísticas", conscientes de que "el empleo de un pequeño número de las llamadas lenguas mundiales sucita problemas delicados en lo tocante a la individualidad e incluso al desarrollo político y cultural de muchos países".
Es claro que ninguna lengua nacional, por difundida, por rica, por simple que sea, puede cumplir con el riguroso requisito de no crear jerarquías lingüísticas ni discriminación en contra de las otras. En esta sola razón se basan todos los razonamientos que han llevado a la creación de lenguas artificiales.
¿Qué es una lengua artificial?
El término "artificial" aplicado a estas lenguas ha sido impugnado por diversos autores, pues establece una distinción artificial/natural que resulta engañosa. ¿Cuáles son las lenguas naturales y cuáles las artificiales?
Esta clasificación se basa en el concepto equivocado de que las lenguas pueden ser producto de la naturaleza, o incuso "gracia divina", como afirma Balmes: (el lenguaje) "no ha podido ser inventado por el hombre... (es) la insignia con que el Hacedor Supremo ha señalado al rey de la creación". Para Schleicher, "las lenguas, como los animales y las plantas, nacen, crecen, envejecen y mueren", atribuyéndoles un carácter orgánico, natural e independiente del hombre.
Es seguramente Sassure quien viene a poner la lengua en su lugar. En su Curso de lingüística general, afirma que la lengua es un "producto social de la facultad humana del lenguaje, y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad de los individuos".
De esta forma, al situar la lengua entre los fenómenos sociales, queda descartada de entrada la cuestión de si existen lenguas naturales o artificiales. Toda lengua es un producto social, es decir, un producto del hombre; como tal, será artificial en la medida en que el hombre interviene en su formación. ¿Cómo podemos referirnos, por tanto, a lo que se llama lenguas artificiales? Bollinger propone otro término, mismo que es empleado por Jantón: "lenguas construidas". Sin embargo, lo mismo que dijimos del término "artificial", vale para "construidas". En todo caso, en cualquier lengua podemos advertir la acción consciente del hombre.
Esta acción es llamada "planeación lingüística", y la encontramos definida por Manríquez Castañeda como:"las medidas concretas tomadas para conseguir el desarrollo, enriquecimiento y conservación de una lengua en particular". Podríamos llamar a las lenguas a las que nos queremos referir "lenguas planificadas", o a fuer de rigor, "lenguas totalmente planificadas". Este término es el usado por Wüster en su obra Internationale Sprachnormung in der Technik (1931). él usa la palabra Plansprache como equivalente del inglés constructed language usado por Jespersen.
Sin embargo, el mismo Wüster adoptó posteriormente el término "interlengua" como sinónimo de lengua planificada. Jespersen propuso la "interlingüística" como el estudio de las interlenguas.
Una interlengua, es, pues, una lengua totalmente planificada, elaborada conscientemente, con el fin de que sirva en la comunicación internacional.
Aparentemente, una interlengua resulta ser la mejor manera de salvar los escollos, el mejor camino entre la aceptación pasiva de una lengua hegemónica y el repliegue sobre sí mismo. Animada con esta idea, mucha gente pensó que bastaría elaborar una interlengua para que todo el mundo viera en ella la solución al problema lingüístico. Pero aun en la actualidad, aun entre la gente de conocimiento, encontramos respecto a la lengua los mismos prejuicios de hace cien o doscientos años. Veamos algunos de ellos.
Prejuicios en contra de una lengua internacional
Para muchos, las interlenguas prtenden desplazar a las lenguas nacionales. Como propagador de este infundio encontramos, entre otros, a A. M. Kondrátov, de la Academia de Ciencias de Moscú. En su libro Del sonido al signo, leemos lo siguiente: (la lengua propia) "está indisolublemente ligada con la historia del pueblo y con su cultura nacional. Por consiguiente no puede ser reemplazada por ninguna "superlengua", por ninguna lengua universal inventada".
En el mismo sentido se pronuncia Einar Haugen: "La diversidad lingüística es parte de la interesante diversidad de la cultura que caracteriza al hombre". Lo cual, mutatis mutandis, encontramos idéntico en Frizo Melzer, teólogo cristiano: "Dios estableció su ley de las diversas lenguas, quien trata de desaparecerlo por sus propias fuerzas, se rebela contra Dios...".
No nos podemos explicar en qué momento, o abrevando en qué fuente, estos señores concluyeron que se pretende desplazar o substituir a las lenguas nacionales. Quienes se han interesado en este problema jamás han aventurado la opinión de que hay que terminar con la diversidad lingüística. ése no es el meollo, sino la hegemonía de una lengua sobre las demás.
Por ejemplo, Leibniz, quien se ocupara ampliamente de este asunto, decía que una lengua tal, "...serviría admirablemente para la comunicación entre los pueblos diversos". Zamenhof, iniciador del esperanto, al definir la lengua internacional aclaraba que ésta "de ninguna manera intenta interferir en la vida interna de los pueblos".
Nadie que lea desprejuiciadamente cualquier libro acerca de la lengua internacional, podrá sacar la conclusión de que ésta pretenda reemplazar a las nacionales. Entonces, ¿por qué se le acusa de hacerlo?. La única explicación que podemos encontrar es el carácter político del problema y el interés de las personas citadas en conservar sus privilegios como hablantes de lenguas hegemónicas.
De otra manera no podemos entender cómo un lingüista como Walter Porzig, por ejemplo, puede afirmar que la facilidad de aprendizaje del esperanto se debe a que, por lo general, se le aprende por gusto, y no por obligación.
Ataques irracionales
Existe gran irracionalidad en los ataques a la idea de la lengua internacional en general, y al esperanto en particular. Como podemos ver en Karl Vossler, rector de la Universidad de Munich, cuando afirmaba, en su obra de 1925, que "en la gramática y vocabulario del esperanto penetró el bolchevismo internacional y el comunismo". Pero inmediatamente después de la guerra, alcanzó a desdecirse, lleno de arrepentimiento:
¿Por qué, después de las terribles pruebas y experiencias de las dos guerras mundiales, no surge un poeta sincero y verdadero de la pacificación entre los pueblos?... ¿Por qué no canta su esperanza y su fé en la humanidad en una lengua que no pertenezca a ningún pueblo...? ¿Por qué esa lengua no sería el esperanto?... Si les confieso sinceramente, sólo puedo decirles: tengo esperanza, y eso es, en verdad, el sentido del esperanto.
El también alemán Franz Thierfelder se basa en el origen judío del autor del esperanto para acusarlo de ser parte del complot sionista mundial: "No hay duda de que su invención (el esperanto) no adelantaría tan rápido, si Zamenhof no encontrara apoyo por parte de la prensa mundial y del poder detrás de ella". Esto fue escrito en pleno 1938, y la obra tenía el significativo título de El alemán como lengua mundial.
Adolfo Hitler era más claro al respecto:
En tanto que los judíos no se hagan los amos de los otros pueblos, ellos deben, quiéranlo o no, hablar sus lenguas. Si esos pueblos fueran sus lacayos, deberían aprender inmediatamente una lengua universal (por ejemplo el esperanto), de tal forma que la judería pudiera gobernar más fácil.
Otro distinguido miembro del partido nazi, Rudolph Hess, afirmaba que el esperanto era una "ensalada lingüística", contra la cual había que luchar. La futura lengua universal era, por supuesto, el alemán. Le ha de haber resultado muy doloroso contemplar desde su solitaria celda en Spandau, cómo su "encantadora lengua natural, cuya vida y evolución está garantizada por el fuerte pueblo alemán", era ninguneada en la ONU, en donde ni siquiera ha podido alcanzar el modesto título de lengua oficial.
En fin, tanta irracionalidad, tanto empeño en distorsionar los hechos, no pueden explicarse más que atendiendo al interés de mantener el caos actual, con la confianza de que sean las lenguas hegemónicas las que llegen a desplazar a las lenguas nacionales. ésa es la verdadera explicación de afirmaciones como la de Haugen y Kondrátov: atacar, ya sea ridiculizando o minimizando, la idea misma de un idioma internacional.
¿Es posible una lengua internacional?
Volvamos, pues, a nuestro propósito original; es decir, a analizar la posibilidad de una lengua internacional, tratando de hacer a un lado prejuicios aún cuando estos sean suscritos por gente reputada.
Dicha posibilidad tiene dos flancos desde los cuales la podemos examinar: el lingüístico y el social. Esto quiere decir que, por un lado, tenemos que ver cómo puede llegar a elaborarse un sistema lingüístico; mientras que por el otro, existe la cuestión de cómo ese sistema lingüístico puede llegar a ser usado internacionalmente.
Una cosa es segura: la lengua internacional tiene que surgir de la misma manera en que han surgido las lenguas nacionales. Es decir, como medio de comunicación en una comunidad. Ahora bien, ¿cuál es la "comunidad internacional"? ¿Dónde podemos localizarla? Y sobre todo, ¿cómo puede surgir de ella una lengua? Hagamos un poco de historia.
Cuando los filósofos del siglo XVII hablaban de una lengua internacional, en realidad cumplían un acto de visionismo. En su época, la necesidad de una lengua común se satisfacía con el latín; posteriormente con el francés.
Es hasta el siglo pasado cuando se dan las condiciones necesarias para que surja una lengua internacional. Las ideas igualitarias de la Revolución Francesa ofrecían a todos los hombres el acceso a la cultura. Al mismo tiempo, como ya hemos visto, el surgimiento del nacionalismo y el orgullo por las lenguas populares hacen que éstas entren en conflicto con las lenguas hegemónicas, y en cierto grado, las hace retroceder en sus posiciones. Todo esto hubiera sido ineficaz de no haberse contado con los medios materiales para producir los contactos entre los hombres de diversas lenguas. Pero los medios de comunicación y de transporte ya se encontraban lo sufucientemente desarrollados para permitirlo. Ahí es donde se forma la comunidad internacional: con aquellos individuos cuyos intereses, fueran científicos, culturales o comerciales, rebasaban el ámbito nacional.
Al mismo tiempo, los frecuentes intercambios dieron origen a un amplio vocabulario que, en forma más o menos igual, se encontraba en la mayoría de las lenguas. Palabras referentes a la técnica, la ciencia y la cultura, entraron en la mayoría de los idiomas con ligeras variantes de pronunciación. éste sería el material lingüístico básico, del que podría partir la lengua internacional.
©Federación Mexicana de Esperanto

11 mayo 2005

DIVERSECO - DEFIO, NE MINACO

Esperanto estas, denaske kaj laŭdifine, invito konatiĝi kun la Alia. Diference al etnaj lingvoj, kiuj estas iloj - kvankam plej ofte, tamen nur - akcesore uzataj por tiu celo, nia idiomo estas elplanita por ĝuste tiu funkcio. Demandeblas kiagrade la Iniciatoro mem konsciis pri tio: ĉu, volvita en la miton de l’ moderno, li havis antaŭ la okuloj precipe iun (senduban, sed des pli deziratan) homaran samecon kiun la lingvo esprimu, aŭ ĉu li dekomence konceptis sian instrumenton kiel helpilon malkaŝi aliecojn…?

Fakte, malgravas la intenco kaj esencas la reala senco: se Esperanto eble pretervole fariĝis rivelilo de malsamo, tiam ĝi estas plia en tiu vico de homaraj progresaĵoj kiuj evoluis el alicelaj inventoj - fenomeno cetere ilustrita de Umberto Eco en sia La serĉado de la perfekta lingvo.

Ankaŭ el la vidpunkto de la fina rezulto, estas malesenca la ĉefmotivo de individuo decidinta lerni la Internacian Lingvon: ĉu emo al lingva kuriozaĵo, ĉu pure mensa altiriĝo al brila produkto de pura racio, ĉu konsideroj elstare praktikaj kiel vojaĝ-faciligo: la fina efiko estas, kvazaŭ neeviteble, konfrontiĝo kun tiu Alia kiu samtempe malkaŝas kaj maskas sian identecon uzante la lingvon saman.

Malkaŝas kaj maskas? Kio el la du plie okazas? Komparo helpu nin malkovri.

Lernante etnan lingvon, oni ideale atingas iun gradon preter kiu nepras ekkonadi kaj - eventuale nur portempe, porokaze - eĉ alproprigi kiom eble plej multajn identerojn de la tiulingvanoj. (Ni lasu nun ekster konsidero - ni revenos al tio - ke identecon nur parte konstruas lingvo.) Parolante lingvon etnan, oni klopodu scii kiel ties parolantaro konceptas tempon kaj spacon; kielas ties socia strukturo; kiaj klimato, okuparo, religio, manĝkutimoj, kaj longe tiel plu, stampis la manieron laŭ kiu la lingvanaro sin esprimas.

Sen tia kono, oni restas sur la - laŭdinda, kaj ofte ja sufiĉa - nivelo de turismaj frazlibroj. Kun tia kono, oni ne fariĝas sed maskas sin tiulingvano: des pli sukcese ju pli da konoj akumulitaj.

Komunikante per etna lingvo, do, ne eblas eviti la neceson iom koni la historian heredaĵon kiu en signifa parto difinas la konscion de tiu denaska (“normala”?) parolantaro kaj kunmodlas ties esprimilon. Ĉu tio ĵus dirita validas ankaŭ kaze de lingvouzo transkultura, misnomata “internacia” (ja interpersona!), kiam A- kaj B-lingvanoj komunikas per lingvo C? Grandparte, jes: la valido malpli dependas de la komunik-situacio ol de la komunik-kvalito, proporcia al la intelekta investo en lingvolernadon. Ekzemple, senmaraj hungaro kaj mongolo bone lernintaj la anglan eble uzos esprimojn kondiĉitajn de la riĉa naviga pasinteco de la Brita Imperio: get one’s bearings, go by the board, safe haven…

Alparolante iun Alian ne per sia, sed per ties aŭ alies lingvo, oni normale ne celas prezentadon (“malkaŝadon”) de sia identeco, jam pro tio ke aliaj lingvoj ol la sia povus esti laŭdifine nur sekundaraj por tiu funkcio. Kio pli fremdig-efika ol klopodo alilingve klarigi la vortumajn kutimojn de nia grumblema avo, aŭ, eĉ, la recepton de nia ŝatata plado? Hungar-origina verkistino franca titolis franclingvan romanon pri sia naskiĝ-landa postadolesko V. O., versio originala, fingromontrante la paradokson ke en la romano, laŭ ŝia diro, “la franca lingvo ludas la rolon de la hungara”, kvazaŭ ŝi estus “dublinta sian vivon franclingven”.

Sed, ĉefe, la komunik-situacio mem kutime ne favoras identeco-montron, ĉar en alilingva komunikado ni instinkte serĉas ne diferencigojn, sed komunan denominatoron, kundivideblan spertobazon sur kiu konstrueblas la pluo de la kunparolo. (Kaj dume ni, kun sinĝena rideto, forŝovas mens-angulen aludojn proprakulturajn, citaĵojn nialingve komune konatajn, eĉ iujn mangestojn kaj mienojn, ĉiuj el kiuj tiom taŭge apogus nian argumenton - se nur tiu Alia komprenus.)

Ni venu al la komparo supre anoncita: kiel ĉi tiuj faktoroj funkcias, aŭ funkciu, kaze de komunikado Esperanta?

La grumbloj de nia avo, la recepto de nia plado ankaŭ en Esperanta traduko sonos fremdecaj - sed nur al ni mem.

Por aliaj E-lingvanoj temos simple pri pluaj eroj de ilia Esperanta spertaro, kiuj ĝin samrange konstituas kiel la kontribuoj de ajna alia membro de la lingvokomunumo. Kaj ni mem aliros alies personajn alportaĵojn kun sama sinteno, ĉar - almenaŭ principe - nenies spertoj havas ian privilegie plian hejmecon en la Esperanta realo transreala.

Ni ĉiuj tradukas nin en Esperanton, ni ĉiuj peras, filtras nian propraĵaron en la komunan transkulturaĵon. Nia reciproka fremdeco konstruas nian malfremdecon.

Vi diros: jes, sed la denaskuloj? jes, sed raŭmismo? jes, sed la fakto ke ĉi tiuj ideoj mem estas Esperante formulataj kaj pensataj, ne perataj? Ĉu pro ĉio ĉi, kaj alikiale, ne estas tamen tiel ke Esperanto ja trudas al ni iagradan samecon, surmetas al ni maskon de Esperanta komuneco, rezignigas al ni gravajn erojn de niaj identecoj? Kaj ke, kaze de esence pli larĝa disvastiĝo de nia lingvo, des pli okazos tiel?

La lastan demandon prognozan, kvankam ĝi traktinde trapensendas, ni nun lasu ekster konsidero. Rilate la Esperantan nunon, sendubas ke 115 jaroj estas skafaldintaj imponan konstruaĵon propran, kies etaĝojn nov-venanto al nia lingvo povas konkeri unu post alia. Povas; ne devas.

Same kiel la dek ses reguloj estas - kiel vortumis Auld - “dekses permesaĵoj”, tiel ankaŭ nia kulturo ne estas, kaj ne estu, ekskludejo sed akceptejo. Estas pli ol krimo, ja eraro, krei superstrukturojn emfaze sur la - ĉiam nur krome kaj aldone ekzistanta - Esperanta identeco. Imiti ŝtaton egalas al forĵeto de nia ekzist-rajtiga preterŝtateco; meti sur piedestalon nian Esperantan apartecon estas redukti nian universalan potencialon al konkreto partikulara. Ŝlosilaj vortoj, male, estas “gasto” kaj “gastigo”, ripete ideataj de Daŝgupto. La defion de la homara diverseco la esperantistaro respondu ne per rigidigo de ia propra maldiverso identec-fortiga, sed persistante pri sia supla, konstante rol-ŝanĝa sistemo de intergastado kaj -gastigado, kiu estas al ĝi “denaske” propra. Kompreneble, ĉiu el ni liberas difini principarojn, regularojn por lim-marki propran terenon en la tutmonda Esperanta spaco kaj inviti tiuspacen respektontojn de tiuj principaroj kaj regularoj. Ankaŭ tio estas gastigado - sed gastigado kiu memorigas pli la traktadon de eksterŝtatano fare de ŝtata burokratio ol hejmecan ĉesidon ĉirkaŭ komune homara fajro. Al nia tradicio pli konvenas la konduto de gastiganto kiu bonvenigas gaston sen starigi kondiĉojn, kaj de gasto kiu reciprokas la bonvenigon per siaj proproj pozitivaj.

Necesa kaj sufiĉa kondiĉo por tiu intergastado estas, evidente, la kunhavo de komunik-kodo, la scipovo de komuniga Esperanto. Postuli ion preter tiu komunaĵo egalas al la ĵus dirita lim-markado.

Sed ĉu ni tute rezignu, iu povus demandi, pri la nelingvaj eroj de Esperanta identeco? Kaj entute, kiuj estas tiuj eroj?

Reciproka toleremo, scivolo pri la alieco de la alia, preteco rekonsideri siajn starpunktojn sub influo de la alia - ni povus respondi, sed ĉi tiuj ecoj ja ŝajnas korolariaj al la fidinde universala principo de gast(ig)ado. Ĉi tio ne ekskludas (estus freneze eĉ pensi pri ekskludo) la iompostioman, kaj evidente dekomence okazantan, konstruadon.de.komune Esperanta valoraro - sed tiuj valoroj ne rajtas funkcii kiel difiniloj de unuopula aparteno al nia komunumo. Ni aŭdacu diri ke valoroj povas esti postulatoj nur por la esperantistaro kiel tuto, sed ne por individuo: ĉar Esperanto povas plenumi sian klerige progresigan taskon ĝuste se ĝi peras - ne trudas - valorojn, anstataŭ prediki al konvertitoj.

Mi kredas ke la forteco de nia tradicio kaj de nia komunumo ebligas al ni plenumadi tiun taskon, evitante apartiĝemajn enfermiĝojn. Diverseco estas ne minaco; ĝi estas defio.

Iŝtvan Ertlo [Istvan Ertl], hungaro - revuo "Esperanto" - decembro 2002

¿DÓNDE ESTÁN LOS MITOS?¿DÓNDE ESTÁN LAS REALIDADES?

Cuando era niño, se me dijo: «Quien tiene una lengua, a Roma va». Pero a algunos kilómetros de allí se hablaba una lengua diferente. Preguntar a la gente en la calle no servía absolutamente para nada.

Se me dijo que para comunicarse con el extranjero era necesario estudiar lenguas en la escuela. Pero más del 90% de los adultos eran incapaces de expresarse con claridad en las lenguas extranjeras aprendidas durante su escolaridad.

Se me dijo: «Con el inglés puede uno desenvolverse en cualquier parte del mundo». En un pueblo español vi un accidente entre un vehículo sueco y uno francés: Ni entre ellos ni con los guardias civiles pudieron comunicarse los automovilistas. En un pueblecito tailandés vi a un turista con cara de angustia intentar explicar sus síntomas a un médico local: la comunicación no era posible. He trabajado para la ONU y para la Organización Mundial de la Salud, en las cinco partes del mundo, y he constatado que en Guatemala o en Checoslovaquia, en el Congo, en Bulgaria o en el Japón, y en toda clase de países, el inglés no servía para nada, fuera de los grandes hoteles y de las compañías de aviación.

Se me dijo que gracias a las traducciones las culturas más lejanas iban estando al alcance de todos. Pero, cuando comparaba los textos traducidos con los originales, descubría tantas omisiones, contrasentidos y distorsiones de estilo, que me rendí a la evidencia: En nuestras lenguas, toda traducción es una traición.

Se me dijo en Occidente que se quería ayudar al Tercer Mundo en el aspecto de las culturas locales. Pero yo he visto ejercerse por medio del francés y del inglés las más fuertes presiones culturales. He visto que, sin respeto para la dignidad lingüística del otro, empezábamos por imponerle nuestra lengua para comunicar con él. Y he visto los innumerables problemas que ha producido la formación de mandos intermedios y de personal subalterno, porque la técnica occidental no hablaba la lengua local y no existía allí ningún manual de instrucción.

Se me dijo: «La enseñanza pública garantiza la igualdad de oportunidades a los niños de todos los medios sociales». Y he visto, especialmente en el Tercer Mundo, a las familias que tenían dinero, enviar a sus hijos a Inglaterra o a Estados Unidos para permitirles dominar el inglés, y a las grandes masas, encerradas en sus idiomas, las he visto sometidas a tal o cual propaganda, sin apertura al mundo, mantenidas por la lengua en un estado socioeconómico inferior.

Se me dijo: «El esperanto es un fracaso». Y he visto en Suiza, en una pequeña aldea de montaña, a niños de campesinos, después de seis meses de curso de esta lengua, conversar con visitantes japoneses como si los unos y los otros hablasen su lengua materna.

Se me dijo que el esperanto carecía de valores humanos. Me tomé la molestia de aprender la lengua. He leído sus poesías y he escuchado sus canciones. He conversado en esta lengua con brasileños, chinos, iraníes, polacos... e incluso con un joven uzbeco, y han sido las conversaciones más espontáneas y más profundas que jamás he tenido en una lengua extranjera.

Se me dijo: «El esperanto es el fin de toda cultura». Pero cuando en América Latina, en Europa del este, en Asia, fui recibido en casa de los esperantistas, pude comprobar que a igualdad de nivel social eran, casi siempre, más cultos que sus conciudadanos. Y cuando he asistido a debates internacionales en esta lengua, donde se hubiese creído que cada uno hablaba su propio idioma, el nivel intelectual de los intercambios imponía el mayor respeto.

¡Desde luego que he hablado de ello a mi alrededor! He dicho: «Venid a ver, pues tengo un formidable truco: Es una lengua que resuelve estupendamente bien el problema de la comunicación entre pueblos. He visto a un húngaro y a un coreano discutir de política y de filosofía, después de diez meses de esperanto, con la misma soltura que nosotros cuando hablamos francés. Y después he visto esto y aquello y lo de más allá...» Pero se me contestó: «Eso no es serio. Y sobre todo es artificial».

Pero mi destino es recorrer el mundo. Y veo a gentes frustradas en su deseo de dialogar con los habitantes del país donde residen o viajan. Veo comunicaciones entre gentes, que conducían a grotescos malentendidos. Veo a personas sedientas de cultura, a quienes la barrera de los idiomas impide el acceso a las obras deseadas. Veo a aquellos que, después de un estudio de lenguas durante seis o siete años, hablan de un modo desastroso, buscando las palabras, con un acento penoso, renunciando a aquellos matices que desearían expresar. Veo florecer la desigualdad y la discriminación lingüística. Veo a diplomáticos y especialistas manipular los botones selectores, hablar ante un micrófono y escuchar por los auriculares una voz distinta a la de su interlocutor real. ¿Es ésta la solución natural? El arte de resolver los problemas con inteligencia y sensibilidad, ¿no forma parte de la naturaleza humana?.

Lo que se me dice no corresponde con aquello que yo observo y constato. Mientras, yo deambulo errante y desamparado, en una sociedad que proclama el derecho de todos a la comunicación.

Y ya no sé si es que se me engaña o si soy yo quien está loco.

Autor/Aŭtoro: Claude PIRON
Tradujo del francés · Elfrancigis: Francisco ZARAGOZA RUIZ